Ver el resultado y diferencias en las elecciones del domingo nos puso a pensar a muchos. Más allá de las denuncias de compra de votos, el apoyo silencioso del PIN a Juan Manuel Santos y todos los rumores que corrieron sobre Familias en Acción, el Sena, la participación del presidente en política, etc, el hecho es contundende con cara de irreversible: Seguiremos (probablemente otros 8 años) en la misma maricada.
Acepto que el resultado me puso a dudar si mi voto estaba bien direccionado, o si me había dejado llevar por la Ola verde, que aprovechó mi cercanía a internet para darme una revolcada. Dudé hasta cuando me dí cuenta que mi posición de Uribista ciego por la que discutí con más de uno, había cambiado en silencio. Me di cuenta después de ocho años, que esto no se arregla con exigencias ni balas. No se arregla con generar millones de puestos de trabajo mal pagado ni con cambios en una constitución que cualquier avispado se echa al hombro para su propio beneficio.
Me di cuenta que esto se cambia con hechos. Se cambia convirtiendo la honestidad en una obligación social y la vida en un derecho que se respeta por acuerdo moral tácito desde el principio. Esto se cambia con educación, como el mismo Juan Manuel Santos, curiosamente en contra de todo todas sus prioridades hoy, dijo en este artículo hace poco más de 10 años:
“La única forma de comenzar a curar tan grave problema y así poder reconstruir el tejido social de la sociedad colombiana, es a través de la educación. No hay otro camino. Como es un proceso que puede durar mucho tiempo, tal vez generaciones, no se puede seguir postergando. Toda larga travesía comienza con el primer paso, dice la sabiduría china.
Porque no vamos a lograr nada si mientras se hacen todo tipo de propuestas para combatir el narcotráfico, que van a durar muchos años en discusiones, al mismo tiempo millones de niños tienen que sufrir una vez más las consecuencias de otro paro de maestros. Es otro ejemplo de cómo tenemos invertido el sentido de las prioridades.”
Gracias al mismo Juan Manuel Santos, entendí que había votado bien. Entendí que los verdaderos líderes son fieles a sus ideales y principios, aún cuando defenderlos los lleve a perder un ministerio, un voto, una curúl o un puesto en la casa de Nariño. Por eso hoy, sigo creyendo en Antanas Mockus, aún cuando entiendo lo difícil que va a ser elegirlo presidente de este país. Sigo creyendo, porque es el mismo Antanas Mockus, que hace poco más de 10 años en este artículo escribió:
“Si yo fuera clientelista explicaría a la sociedad por qué durante tantos años ha predominado este tipo de liderazgo político, que permite encauzar las inquietudes y hasta las necesidades ciudadanas en una dirección que no es la de la exigencia de derechos legítimos sino la del otorgamiento de favores. Si yo fuera clientelista intentaría cobrarles lo más duro posible los votos que les consigo a los políticos del eslabón más alto. Si yo fuera clientelista le contaría a la gente que hace años olvidé totalmente las diferencias ideológicas y aprendí a eludirlas y a obviarlas en las discusiones de grupo y en las relaciones con las personas, simplemente porque enturbian el intercambio de votos por favores.
Entre menos ideología, entre menos ética para mí, mejor. Solo algunos ingenuos recién llegados creen que la política se hace con base en ideas y en proyectos generales. Si yo fuera clientelista les explicaría a los grandes cacaos cuán importante es evitar que el país se plantee grandes dilemas y cuán importante es lograr que la gente le tenga asco a la política. Si yo fuera clientelista le explicaría a todo el mundo por qué me duermo en el Congreso, por qué me dejo crecer la barriga, por qué los estudios de imagen del Congreso no me afectan, por qué entre más asco le tenga la gente a la política menos competidores me surgen, entre más asco le tenga la gente a la política menos gente vota y más pesan los votos que yo tengo amarrados.
Si yo fuera clientelista le tendría pavor al ciudadano común y corriente que, entendiendo todo, pudiera gritarme un día: Asuma la descentralización y no me ofrezca favores; haga todo lo posible para hacer valer los derechos de mis conciudadanos y los míos; administre bien el Estado y ayude a proteger la vida de todos .”
La decisión no es de ustedes. Es nuestra.
Etiquetas: elecciones2010, mockus, política